No puedo dejar de mirarte,
no puedo más que quererte,
tu ternura me conmueve,
tu cariño me enternece.
Mirando tu mirada inocente
el corazón se me rejuvenece
siempre tan cariñoso,
siempre tan sonriente.
Cuando me das un beso,
el corazón se me acelera,
escuchando esas palabras
que de tus labios crecen.
Tu abuelo es tu amigo
y tú me lo agradeces,
te me cuelgas del cuello
y a una lapa te pareces.
Rebosante de cariño
me machacas con tus besos,
insistente me atosigas
para que te cuente un cuento.
Así te duermes todas las noches
con mi rústico recuerdo,
y te despiertas por la mañana
diciendo, abuelo dame un beso.
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