a Torrevieja llegaron
los barcos que la dejaron
como el gallo de Morón.
Con Gálvez desembarcaron
las tropas de insurrección
que sin entrar en acción
dos muertos aquí dejaron.
Las casas bajas con pozos
y aljibes con canales
carbón y leña en manojos
con arzas lamas y marguales.
Republicanos locales
hasta la torre subieron
y desde allí todos vieron
la marcha de concejales.
Tanta era la carencia
que hasta la banda debía
los instrumentos que tenía
a una tienda de Valencia.
Autor: Francisco Rebollo
Historiador, Torrevejense

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