Nº 42 - Algo de Mi

               Vela Latina
Junto con mi amigo Francisco Rebollo, un buen día nos dirigimos al astillero de la Playa del Acequió donde se había instalado la Escuela de Calafates, para hablar con Idelfonso Rodríguez “profe” y ver como estaban los botes de Vela Latina que había encargado el Ayuntamiento.
Así comenzó la historia de la Escuela Municipal de Vela Latina: Otro día Paco Rebollo y yo fuimos al Palacio de los Deportes, para hablar sobre la Escuela de Vela con Paco López el “Malagueta” y con Paco García  el “Bola” des pues fuimos a ver el local en el que se montaría la sede de la Escuela, y así estuvimos unos días hasta que fuimos a la Playa a la botadura de los botes
.Una vez en el agua los botes, fueron llevados al Muelle de las Eras de la Sal, y pasados unos días salimos a probarlos
Todos tenían nombre de Típicas Habaneras, grabadas en el espejo de popa: El asignado a nosotros fue el Abanico, lo aparejamos a nuestro gusto, la verdad que el bote con los correspondientes ajustes navegaba muy bien, por supuesto Francisco de patrón al timón, y yo de davantista.
 Pasamos muy buenos momentos tanto con alumnos como con los compañeros y sobre todo con las paellas que hacia el “Malagueta” al final de cada curso. Entre los compañeros recuerdo Marco Blondo “el francés” Sandro Charchafli “el argentino” Paco García “director de la escuela” Paco Gómez "el malagueta"
Mar que bañas estas playas,
suave brisa al navegar,
mar rompiendo contra el puerto,
azul cobalto, amplio y claro mar.
Tú das vida a nuestra gente
y a sus barcos libertad,
navegando por tus mares
y surcando el amplio mar.
Grandes olas azul intenso
que rugen con el temporal,
admiración de tanta gente
eres único sin, igual.

Por: Antonio Costa

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