La tranquilidad me han robado,
no me dejan descansar,
me han roto todos mis esquemas
y sólo quieren jugar.
Dos pequeños monstruitos,
cariñosos sin igual
se pasan el día repitiendo
“Abuelo queremos jugar”.
Excursiones por la mañana,
cuentos para descansar,
y al medio día baño
a mí me van a agotar.
Dos diablillos bajitos
que no se cansan de jugar,
dicen estar de vacaciones
y se lo pasan “pipa” además.
No quieren volver a casa,
y eso por algo será,
es que están con sus abuelos
disfrutando de mucha libertad.
Estos locos bajitos,
sólo quieren madrugar,
no tienen prisa de acostarse,
a mí me van a agotar.
Solo por el cariño que nos dan, se lo merecen todo.
ResponderEliminar