Cuando quieres aprender
y a la vez has de asumir
que aunque pongas interés,
ya no estas para competir.
Siempre repites relatos
de cosas que ya has contado
y vuelves a “machacar”
al que tienes a tu lado.
Cuando de reojo miras,
alejado de algún espejo,
y aun que te coloques lejos,
siques viéndote arrugas.
Si te cuesta admitir
que te hacen poco caso
aunque veas colmado el vaso,
tu dudas si lo has de decir.
Si tú vas por recetas
para alivio de tus males
inventando enfermedades
que te hacen la “puñeta”.
Todo lo que aprendiste
es tu mayor tesoro.
Silo piensas devolver,
hazlo pronto, no esperes…
no sea demasiado tarde.
Refeccionar al llegar a mayor, y analizar como es nuestra rutinaria vida.
ResponderEliminar