¡Hola Alba, mi nieta,
más de dos dientes tienes ya
y al igual que los dientes, te
afloran la simpatía y la bondad.
Eres pequeña y revoltosa,
nada quieto puedes dejar,
y subiéndote a las sillas,
nada quieto puedes dejar.
A tus abuelos vuelves locos
cuando te pones a bailar,
pues pareces un “tío vivo”
dando vueltas sin parar.
Tú bien sabes lo que quieres,
y te lo sabes ganar,
pues señalas con el dedo
y “chapurreas” para hablar.
Menudilla y juguetona,
parlanchina sin hablar,
“galdufeta” bailadora,
eres Alba, sin igual.
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