y las canas cubran de blanco
todos nuestros pensamientos,
recordaremos juntos.
Momentos inolvidables
e inenarrables,
momentos vividos
pero nunca olvidados.
No me digas, compañera,
que tus penas y mis penas
han pasado al olvido,
pues lo que se olvida muere,
y sólo perduran los recuerdos.
Cuando seamos viejos,
si Dios quiere y las fuerzas nos dejan,
viviremos el uno para el otro
uniremos nuestras fuerzas,
apoyados en un bastón,
para ayudar a nuestras piernas.
Dos viejos cariñosos,
para nuestros hijos hemos de ser
y queriéndolos a todos,
queridos hemos de ser.
Más cuando seamos viejos….
mis recuerdos recordaré.
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