Como el Río

Niebla alta y blanca,
cual niebla cris,
así es la espuma;
plata en el río
que en saltos te despeñas
como si fueses un crío.
El vuelo de tu vestido,
airoso y repartido,
¿Quién lo pudiera cantar,
antes que llegue al mar…?
Cuando la luna de en tu lecho
resplandeciente y blanco,
y el mirlo diga “adiós”
a su horizonte lejano,
en una rama, del seco árbol.
En el fondo, ¿Quién eres
con tus suaves murmullos,
y tu larga cola, cual piano,
lo salpicas todo de diamantes
como si quisieras reírte…?
¿Has encontrado cómplice
por entre los halamos,
el duende de un misterio
que para los humanos
pareces un río muerto,
eso eres tú, a tu paso.

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