en redado en un zarzal,
su dueño lo dejo libre
mas ha el, se le olvido bolar.
Yo lo veía enredado,
mas no sabía que hacer
temiendo pincharme
la mano, no la quise meter.
mas no sabía que hacer
temiendo pincharme
la mano, no la quise meter.
El animal sufría al verse,
en el enjambre aquel
yo no me atrevía,
mas luego lo lamente.
Nada se escribió de los cobardes
yo puedo dar de eso fe,
el pobre animal allí murió
y yo sin saber qué hacer.
La vida no tiene retorno
no nos vale con lamentar,
pongamos con tiempo remedio
de nada vale el llorar.
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