Cuando seamos Viejos

Cuando seamos viejos
y mis manos arrugadas estén,
buscando en tu mirada
con ternura te acariciaré.

No presumiré de haber sido
bueno, ni de macho fiel,
pero te juro, María,
que nunca te engañaré.

No le temo a la muerte
ni tan poco a la soledad,
sólo temo ser un estorbo
sin fuerzas para luchar.

No me asusta vivir solo,
siempre que me pueda valer,
sólo temo vivir en este mundo
para dormir y comer.

Ser viejo es algo digno,
y con orgullo se ha de llevar,
pero reconociendo siempre
que los demás tienen
derecho a vivir en paz.





2 comentarios:

  1. Cada vez me devuelve la vida, más de lo que yo le dí, leer algo tan hermoso como esto es la más bella demostración de amor hacia los demas

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    1. Amiga S'kobarely, gracias por tu comentario, yo solo escrivo lo que siento

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