Mis manos están temblando
y no las puedo aguantar,
temblando estoy como un loco,
encerrado en mi celda de cristal.
Preso, sin carcelero,
con las puertas abiertas
de par en par,
pero encerrado en este mundo
sin poderme escapar.
Mirando al horizonte
pienso en poderlo alcanzar,
parece estar a un paso,
y ando, y ando…
pero nunca llego al final.
¡Pobres ilusiones mías!
ya no se harán realidad,
pensar que vuelvo a la jaula,
a esa jaula que es
la gran CIUDAD.
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Una jaula de cemento y humo, esa es la realidad
ResponderEliminarMomento adecuado para esos muchos que han vuelto tras esas vacaciones, pero profundizando más en él, diré que no son las barreras físicas las más insalvables sino las que nuestro propio YO nos interpone. Bueno como siempre.
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